domingo, 10 de junio de 2012

La libreta (en construcción)

Detrás de un mueble viejo, esos que permanecen años y años contra la pared, encontramos una libreta repleta de anotaciones. Para abrirla, retiramos un gastado elástico. Nos encontramos con una caligrafía prolija, una escritura con tinta que poco conservaba de negro, las hojas amarillentas y la fragilidad del paso del tiempo.
Algunas páginas contenían anotaciones diarias de una búsqueda, otras una larga lista de cifras, números y croquis. Nos vino a la memoria nuestro abuelo y sus viajes, sus recuerdos, sus narraciones de sobremesa... ¿Serían de él estas notas? ¿Guardarían algunos datos certeros? ¿Contendrán algún secreto familiar que nos lleve a algún tesoro olvidado?
Nuestra familia se aglutinó sobre una mesa y varias lámparas aparecieron de pronto alumbrando con todo su brillo las anotaciones. Fue difícil leer y entender, fue más bien interpretar, fue llenarse de curiosidad, despertarse a la aventura. La tarde avanzó rápidamente mientras descifrábamos página tras página.
No aparecieron datos sobre tesoros ni bucaneros o joyas preciosas. La aventura fue revivir lo escrito, comprender y hurgar en la memoria. Un tesoro más valiosos tal vez que muchas monedas de oro.

(En construcción)

jueves, 7 de junio de 2012

Uno, dos, tres, cuatro...


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Ay, ay, ay... de lo que me acordé...
Mi "Uno, dos, tres, cuatro..." me trajo a la memoria esta hermosísima canción de mi adolescencia:


Cuento con animación paso a paso

Este relato nació de jugar con algunas palabras tal como lo propone Gianni Rodari. En este caso, palabras que rimen o suenen parecido. Camila es mi hija menor. Camila, camina, camino, molino... y bien...así resultó "Camila Caminos camina rumbo al molino".
Espero que lo disfruten...
 

domingo, 3 de junio de 2012

De Julio Cortázar

Pida la palabra, pero tenga cuidado

Julio Cortázar

Cuando el catedrático doctor Lastra tomó la palabra, ésta le zampó un mordisco de los que te dejan la mano hecha moco. Al igual que más de cuatro, el doctor Lastra no sabía que para tomar la palabra hay que estar bien seguro de sujetarla por la piel del pescuezo si, por ejemplo, se trata de la palabra "ola", pero que a "queja" hay que tomarla por las patas, mientras que "asa" exige pasar delicadamente los dedos por debajo como cuando se blande una tostada antes de untarle la manteca con vivaz ajetreo. ¿Qué diremos de "ajetreo"? Que se requieren las dos manos, una por arriba y otra por abajo, como quien sostiene a un bebé de pocos días, a fin de evitar las vehementes sacudidas a que ambos son proclives. ¿Y "proclive", ya que estamos? Se la agarra por arriba como a un rabanito, pero con todos los dedos porque es pesadísima. ¿Y "pesadísima"?De abajo, como quien empuña una matraca. ¿Y "matraca"? Por arriba, como una balanza de feria. Yo creo que ahora usted puede seguir adelante, doctor Lastra.